La reflexión alrededor del rol docente y su agencia para promover y acompañar cambios sociales en el aula está llegando a su fin. Próximamente, podrás leer la propuesta que hemos preparado para todas las personas docentes de formación inicial del profesorado, aunque es extensible a todas las personas educadoras que quieren vincular en su ejercicio la realidad socioeducativa a través de la Educación para el Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Global (EDSCG).
El Estival 4.7 fue el espacio idóneo para presentar a personas docentes de centros educativos y las organizaciones que hacemos parte del Movimiento 4.7 esta ruta en donde proponemos 4 dimensiones y 7 pautas.
Para ello, generamos un espacio en donde combinamos el trabajo grupal y el diálogo de experiencias, permitiéndonos no solo compartir las diferentes reflexiones, oportunidades y tensiones que venimos visionando; sino también mediante un diálogo conocer las experiencias personales y en el ejercicio de Eva Teba Fernández y Miguel Ángel Martín Blanco docentes universitarios y la maestra y activista Nuria Ruíz Garrido.
En esta ocasión el hilo conductor para nuestra posible ruta centrada en las propuestas curriculares, el aprendizaje basado en la experiencia y el contacto con la realidad, la investigación con sentido, y la universidad como un espacio de convergencia y diálogo, se centró en las siguientes preguntas:
- ¿Qué experiencias personales, han transformado nuestra manera de entender la educación?
- Si pudieras generar un cambio y reforzar una práctica para que la EDSCG sea una herramienta nuclear en la formación inicial del profesorado, ¿Cuál sería?
- Cuando pensamos en una EDSCG en la formación inicial del profesorado ¿Creemos que esta ruta podría tener cabida? y ¿Qué necesitaríamos (roles, alianzas, recursos…) para ponerlas en marcha?
Y hoy, con el paso del tiempo y la cantidad de insumos generados más sentados, creemos que ha sido un espacio realmente enriquecedor, y retador. De ahí, este último paso en donde hemos podido terminar de darle nombre a esta ruta «¿Qué mundo cabe en un aula?»
Esta pregunta es de gran envergadura e importancia para las futuras personas docentes, dado que su rol transformador no inicia cuando llegan a un centro educativo, sino por el contrario empieza cuando eligen la docencia como profesión, y desde el momento en que entran a un aula universitaria con una propuesta curricular y práctica que puede facilitar o “condicionar” su relación con el territorio y experiencias que permitan comprender que educar no es una asignatura para la neutralidad.
Al respecto, nos gustaría destacar los siguientes elementos que nos llevan a continuar afinando nuestra ruta:
Responder de manera crítica y global a los retos actuales desde los programas de magisterio continúa siendo un reto. Algunos de los factores identificados como condicionantes son: i. La percepción de presión desde las entidades acreditadoras que inciden sobre las asignaturas y los campos de investigación e innovación docente; ii. La compartimentalización de los saberes y el desequilibrio entre la teoría y la práctica, iii. El avance de la formación online sobre la presencialidad en el aula, o iv. La mercantilización de la profesión a partir de las propuestas de máster como generadoras de tensión entre la vocación docente y el mercado laboral.
Es esencial conectar la formación docente inicial con la realidad de los centros educativos como espacios reproductores a pequeña escala de nuestras sociedades. Por ello, el contacto del alumnado con los centros educativos debe garantizarse desde el primer año, de tal manera que se favorezca su conocimiento del territorio, el diálogo en los centros y su implicación con la cotidianidad de las comunidades educativas.
Hablar de transformación educativa implica también atreverse a cuestionar aquello que damos por transformador. El carácter transformador de la docencia no se determina sólo por las metodologías o propuestas que podemos generar, sino también cuando vamos más allá y nos preguntamos qué experiencias generamos, qué relaciones construimos, qué aprendizajes provocamos o para qué las ponemos en marcha.
La universidad puede aparecer como un espacio fragmentado: facultades, departamentos, asignaturas, horarios, docentes, guías de estudio, que pueden converger puntualmente cuando docentes colaboran. Sin embargo, la EDSCG invita precisamente a romper esas fronteras y construir procesos colectivos e institucionales que requieren de tiempo, espacios y estructuras que tanto faciliten como den soporte.
Por último, un gran agradecimiento a Eva, Miguel Ángel, Nuria y todas las personas que nos acompañaron en el Estival 4.7; pero también a ti que nos has acompañado en esta ruta y muy pronto podrás también leernos en «¿Qué mundo cabe en un aula?»