El Centre d’Estudis CECAC Escocia, ubicado en Barcelona, cuenta con más de ocho años de trayectoria integrando el Aprendizaje-Servicio (ApS) en los ciclos de Formación Profesional. Su apuesta por una educación conectada con la realidad y al servicio de la comunidad ha consolidado una propuesta educativa basada en metodologías participativas.
En esta ocasión, conversamos con Esther Fons, directora pedagógica CECAC Escocia, Arnau Vilaplana, jefe de departamento del social y tutor de la APS, y Laura Cantó, coordinadora pedagógica y profesora de grado medio, quienes compartieron su experiencia a partir del proyecto APS “La vida en una maleta”, centrado en mujeres migrantes y reconocido en los Premios ApS 2025. Más allá de este galardón, el centro destaca por su enfoque transversal, su trabajo con entidades sociales y su capacidad de generar procesos de transformación tanto en el alumnado como en la comunidad.
De una pregunta al cambio educativo: Ocho años apostando por el Aprendizaje -Servicio.
Hace ocho años, el equipo docente y directivo del centro se planteó una pregunta clave: “¿Cómo se están llevando a cabo los proyectos en los ciclos de formación profesional?”. A partir de esta reflexión, decidieron dar un giro metodológico e integrar el Aprendizaje-Servicio como eje estructural de la formación, apostando por proyectos con impacto real y poniendo la educación al servicio de la comunidad.
Este cambio implicó un proceso progresivo que incluyó formación del profesorado, desarrollo curricular e implementación en el aula. Lo que comenzó como una práctica puntual se ha convertido en una metodología transversal que acompaña al alumnado en los distintos niveles formativos, permitiendo un “ensamblaje” de conocimientos, “trabajando el ApS en distintos niveles, desde la intervención hasta la investigación, de manera que el alumnado pueda integrar las diferentes partes y comprender el sentido de todo el proceso”, tal como menciona Esther.
«La investigación actúa como punto de partida para motivar al alumnado. “La idea es salir del aula, aplicar lo aprendido y llevarlo al contexto real”, explica Arnau, quien además destaca la dimensión transformadora de estos proyectos: “se produce una doble transformación: no solo cambia el contexto, sino también el conocimiento y el propio proceso de aprendizaje”.
Uno de los pilares fundamentales es la educación vivencial, que conecta los contenidos con la vida cotidiana, haciendo el aprendizaje más significativo. En este proceso, el alumnado asume un rol activo: elige temas, investiga su entorno y diseña intervenciones reales. “Al interactuar, vincularse y aplicar sus conocimientos y habilidades personales, el alumnado logra ver cómo todo adquiere sentido”, señala Laura.
A nivel metodológico, el centro combina el Aprendizaje-Servicio con el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), generando entornos dinámicos y participativos que favorecen la inclusión. Se respetan los distintos ritmos de aprendizaje y las características individuales, atendiendo a las necesidades, capacidades e intereses del alumnado. Además, los grupos se organizan en función de centros de interés y no por afinidad personal, propiciando “encuentros improbables” que enriquecen la experiencia educativa y fomentan habilidades sociales, empatía y comprensión de la diversidad.
“La vida en una maleta”: desmontando prejuicios.
El proyecto “La vida en una maleta” ejemplifica este enfoque. El proyecto se sitúa en el Ciclo Formativo de Grado Superior de integración social del centro CECAC Escocia de Barcelona. Nacido por iniciativa de una estudiante, se centra en desmontar prejuicios sobre las mujeres migrantes a través del contacto directo con sus testimonios.
“La transformación fue muy evidente; el alumnado expresaba claramente cómo había cambiado su forma de pensar”, señala Arnau. A través de esta experiencia, el alumnado no solo cuestionó estereotipos, sino que desarrolló una mirada crítica frente a la información que recibe. En un contexto de desinformación y polarización, el contacto directo con testimonios permitió contrastar datos y reformular opiniones.
«Estos proyectos contribuyen a “romper barreras y cuestionar las etiquetas que se asignan a las poblaciones con las que se trabaja”, afirma Laura, evidenciando el impacto tanto en el aprendizaje como en la construcción de una mirada más empática y crítica.«
Este enfoque también implica retos. El profesorado destaca la necesidad de orientar las propuestas del alumnado, que a menudo parten de una gran ambición —“quieren cambiar el mundo”— y deben concretarse en acciones viables. Asimismo, existe el desafío de equilibrar la práctica con la base teórica: “tienden a priorizar la acción y descuidan la parte teórica que fundamenta y da sentido a la intervención”, menciona Arnau.
Entre los logros más significativos, se encuentra el aumento en la motivación del alumnado, que percibe que lo aprendido tiene un impacto real en su entorno. También se destaca el crecimiento personal, especialmente a través de procesos de evaluación que permiten tomar conciencia del aprendizaje vivido.
No obstante, el equipo señala limitaciones importantes, como la falta de apoyo institucional y la escasez de recursos, lo que obliga al centro a autogestionar materiales y redes de colaboración, según explican Laura y Esther que lo notan sobre todo desde su rol administrativo y de coordinación. Aún así, iniciativas como los Premios ApS han permitido visibilizar su trabajo y generar conexiones con otros centros.
Claves para una educación transformadora.
La experiencia del CECAC Escocia demuestra que es posible una Formación Profesional conectada con la realidad y centrada en el alumnado como agente de cambio. Más allá de los reconocimientos, el equipo insiste en que “el éxito no es ganar un premio, sino desarrollar proyectos que realmente generen transformación”, como menciona Arnau.
Para ello, destacan la importancia de innovar y abrirse a nuevas experiencias: “es fundamental darse la oportunidad de vivir experiencias nuevas”, señala Laura. También subrayan la necesidad de confiar en el proceso, perseverar y aprender del error: “es importante seguir intentándolo, tocar puertas y estar preparados para afrontar el fracaso”.
Asimismo, enfatizan el papel de la evaluación como herramienta clave para evidenciar el impacto real, tanto en el desarrollo personal del alumnado como en la comunidad. Finalmente, resaltan la importancia del compromiso institucional y del acompañamiento docente: “es necesario creer en lo que se hace y llevarlo a cabo desde el acompañamiento, no desde la verticalidad; de este modo, el compromiso se va transmitiendo y contagiando”, afirma Esther.